16 Feb 2014

San Valentín y Nuestra Salud

Publicado en: Novedades de la casa Salud
Escrito por Dr. Ata Pouramini en , , , ,
SAN VALENTIN Y NUESTRA SALUD

SAN VALENTIN Y NUESTRA SALUD

¿Sabías que estar enamorado es beneficioso para la salud?

Así que ya sabéis…, aprovechar el día de San Valentín para fortalecer las relaciones con los seres queridos.

Vamos a ver lo que nos puede aportar el hecho de estar enamorados o enamorarse.

Para empezar los beneficios de besar, las caricias, abrazos y demás muestras de amor, todo ello nos mantiene saludables. Reducen el estrés y la ansiedad, disminuyen el dolor y estimulan el sistema inmunológico haciendo que mejoren nuestras relaciones sociales.

Un regalo tan común en esos días como son los bombones producen que el humor de las personas que los consumen sea siempre positivo, eso es debido a que el chocolate no sólo está buenísimo sino que tiene múltiples beneficios para el organismo.

El cacao favorece la producción de la serotonina, conocida como la hormona de la felicidad. Es este neurotransmisor el que lleva la señal nerviosa que nos hace sentir felices con lo que sucede en ese preciso momento. El chocolate tiene siempre una respuesta positiva en el cerebro, produciéndonos placer y lucidez mental, relajando el cuerpo y bloqueando algunos tipos de dolor.

Además su alto contenido en fibra lo hace perfecto para el movimiento intestinal, y sobre todo no debemos olvidar que contiene una gran cantidad de antioxidantes.

Por lo tanto ya sabemos que de normal debemos de experimentar este tipo de sensaciones, no tener que esperar a que llegue San Valentín, estar contentos y bien con nosotros mismos eso nos hará estar felices.

Muy importante también para que nos sintamos bien es sentirnos sanos, y para ello es imprescindible que nuestra columna esté en perfecto estado. Es aconsejable hacer revisiones con el quiropráctico de vez en cuando, ajustarse con regularidad y así evitaremos tener e el futuro problemas de espalda,  a parte de que nuestro humor siempre estará arriba.

Los sentimientos amorosos no se forman solo en el corazón sino en el cerebro, es algo que la ciencia ha demostrado hace tiempo.