04 Ago 2014

¿Qué debo usar para el dolor, calor o frío?

Publicado en: Curiosidades Novedades de la casa
Escrito por Dr. Ata Pouramini en , , , , , , ,
Calor o frio

¿Qué debo usar para el dolor, calor o frío?
¿Qué debo usar para el dolor, calor o frío?

esta es una de las preguntas más comunes que nos solemos realizar cuando sufrimos de un dolor agudo o crónico.

La terapia con frío, aplicando hielo local, se utiliza de forma inmediata y hasta 3 días después de una lesión nueva. El hielo nunca se utilizará de forma directa sobre la piel ya que se puede producir una quemadura.

El frío hace que se produzca una disminución de la circulación sanguínea en el área lesionada reduciendo la inflamación. Por otro lado ayuda a reducir los espasmos musculares de forma que se utiliza para combatir los calambres.

En el caso de los esguinces, golpes y torceduras el frío se debe aplicar inmediatamente después de sufrir el percance. Además al bajar la temperatura lograremos que el tiempo de curación sea más rápido.

En el caso de personas con fenómeno Raynaud y en algunos casos de artritis reumatoide no es recomendable utilizar esta terapia.

La terapia con calor debemos aplicarla antes de en un límite máximo de 3 días tras sufrir la lesión. El calor tiene un efecto calmante temporal aunque al contrario de lo que sucede cuando usamos frío, no se debe utilizar tras sufrir la lesión. Si el frío disminuía la circulación con el calor obtenemos el efecto contrario, este acelera la circulación.

¿Calor seco o calor húmedo?

El calor seco sólo se recomienda en casos con artritis avanzada.

El calor húmedo es el método más popular debido a que el calor húmedo penetra en mayor profundidad.

Aunque los tiempos de tratamiento son variables, normalmente con tiempos de 10 a 20 minutos de hielo o calor en un área proporcionarán los mejores resultados para la mayoría de los pacientes.

Caso práctico contra el dolor de espalda

Durante las primeras 48 horas, aplicar hielo (en el interior de una bolsa de plástico) durante no más de 20 minutos, sobre la piel o sobre una toalla fina que esté sobre la piel de la zona dolorosa de la espalda. El frío reducirá el dolor, la inflamación y las contracturas musculares. Se puede repetir esto tres o cuatro veces por día.
Después de 2 días de dolor, se puede tratar la zona dolorosa con calor, excepto si el dolor de espalda fue causado por una accidente o caída. El calor suele disminuir el dolor. El calor se puede aplicar tomando una ducha caliente en la zona dolorida, o aplicando sobre la zona dolorosa una botella de agua caliente envuelta en una toalla, durante 20 minutos, dos veces al día.

Por último realizar una visita a nuestro quiropráctico de confianza para que realice un chequeo de la columna y nos indique la pauta de tratamiento más indicada para nuestro caso.

 

Estos son sólo algunos consejos simples y sugerencias para el uso de hielo y el calor. Hay muchas opiniones diferentes sobre el hielo y el calor. En muchos casos, el calor y el hielo se pueden utilizar juntos para lograr resultados aún mejores y los tiempos de curación más rápido. Esto se conoce como terapia de contraste y siempre debe hacerse bajo la supervisión de su proveedor de atención médica.